"La descoordinación en la política energética lastra la competitividad industrial", según Confemetal

La Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal, CONFEMETAL ha hecho público un documento el que alerta de los riesgos a los que expone la actual descoordinación existente en materia energética y la falta de criterios claros, solventes y compartidos entre los Ministerios de Industria y Hacienda.

Para el sector del Metal, en el que se engloba una parte muy sustancial de la industria española, el coste eléctrico supone una parte muy importante de sus costes finales de producción, incluso, en algunos casos, por encima de los costes laborales, y un factor decisivo de competitividad, muy especialmente para las empresas exportadoras.

Los precios de la electricidad industrial en España se encuentran entre los más elevados de la Unión Europea, afectando muy negativamente a la competitividad internacional de las empresas del sector, poniendo en riesgo de perdida de actividad y empleo, e incluso de deslocalización y cierre a muchas de ellas. A esos elevados costes eléctricos del mercado, que en los últimos meses se han situado en máximos no alcanzados en el último decenio, se unen los peajes eléctricos, también elevados por la incorporación a los precios finales de decisiones puramente políticas, según la patronal del Metal español.

CONFEMETAL subraya en su documento que, urgentemente, deben adoptarse las medidas necesarias para a la mayor brevedad recuperar niveles de precios eléctricos finales que permitan a las empresas continuar compitiendo con las empresas de terceros países.

 

Asimismo, la Confederación reitera la necesidad de avanzar hacia un acuerdo institucional que aporte la necesaria estabilidad y predecibilidad al mercado eléctrico, condición decisiva para que el creciente atractivo de la inversión en España llegue a la Industria y se traduzca en generación de PIB industrial adicional y, consecuentemente, de empleos estables y de calidad.

 

Interrumpibilidad y modulación

 

El comunicado sigue asegurando que las empresas industriales vienen colaborando, desde hace tres décadas, con el operador del sistema eléctrico para asegurar el suministro eléctrico nacional. Cuando ha sido preciso con la práctica paralización de sus procesos productivos, por medio de la denominada interrrumpibilidad, y, por medio de la modulación de su demanda, proporcionando al sistema bajos consumos en los periodos de mayor demanda eléctrica y viceversa. 

 

Sin embargo, la reciente modificación de la normativa reguladora del mecanismo de interrumpibilidad prima únicamente la prestación de interrumpibilidad de la demanda, cesando en el reconocimiento del servicio de modulación. La modulación ahora anulada, ha supuesto para las empresas industriales un intenso esfuerzo en términos de inversión en equipos y maquinaria y en medidas tanto de reorganización de la producción como de índole laboral.

La eliminación de la modulación desincentivará un servicio clave para un sistema eléctrico como el español, con elevados niveles de producción eólica y solar, y por tanto generación no gestionable, en horas de baja demanda. A ello se suma la ausencia de un calendario de implantación, la indefinición del procedimiento y la fijación de la retribución por medio de un mecanismo de subastas, generando un entorno de profunda incertidumbre y falta de transparencia.

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